Carboxiterapia

Contra la celulitis y la flaccidez

Es una de las mejores terapias para combatir la celulitis y la flaccidez. La eficacia de la carboxiterapia radica en que es capaz de actuar directamente sobre uno de los factores fisiopatológicos de la celulitis y la celulitis flácida que es el compromiso de vascular, la afectación de la microcirculación de la zona.

La carboxiterapia consiste en la aplicación del gas dióxido de carbono por vía subcutánea mediante pequeñas infiltraciones en los tejidos afectos.

La celulitis se ha definido como una dermopatía vasculopática, el mecanismo de formación de la celulitis radica en la evolución de un trastorno microcirculatorio a nivel local. Como consecuencia de la congestión, las células grasas se hipertrofian y cargan de más lípidos y hacen más gruesa la capa superficial del tejido graso bajo la piel. El trastorno circulatorio capilar hace que los deshechos celulares queden retenidos en el entorno y es espacio extracelular se espesa en forma de gel lleno de sustancias tóxicas no drenadas. Esto provoca una irritación de los fibroblastos cuya respuesta es incrementar la producción de fibras de colágeno. Estas fibras hipertrofiadas traccionan y estrangulan aún más los vasos locales cerrando el círculo vicioso que se retroalimenta constantemente y se manifiesta en forma de piel con relieve capitoné o piel de naranja.

La inyección de co2, produce en la circulación una mejora del intercambio gaseoso debido a que el co2 produce una vasodilatación automática de la vascularización, reestableciendo la microcirculación, aumentando la cantidad y velocidad de flujo sanguíneo y rompiendo el círculo vicioso que se produce en los tejidos afectos.

¿Cómo se realiza la carboxiterapia?

La técnica es muy sencilla. Se realiza a través de un equipo especialmente diseñado, que permite controlar la velocidad de flujo, tiempo de inyección y monitorizar la dosis administrada. Se aplican varias inyecciones con una aguja de diámetro inferior a la de insulina. El gas difunde rápidamente a los tejidos adyacentes. No presenta efectos secundarios, salvo un ligero y fugaz dolor en la zona de aplicación y un pequeño enrojecimiento que perdura unos minutos. También podemos apreciar alguna pequeña equimosis en el punto de punción que desaparecerá en pocos días.

La carboxiterapia produce un efecto absolutamente dosis-dependiente. La cantidad de gas que se insufla debajo de la piel condiciona enormemente el resultado. A mayor cantidad introducido mayor eficacia, la eficacia se multiplica a nivel exponencial. Para ello es necesario tratar las zonas introduciendo al menos 2000 ml en la zona a tratar. El gas carbónico pasa a la circulación y se elimina por la respiración como el co2 que respiramos. Tarda en eliminarse 24 horas y por ello se pueden realizar hasta tres sesiones semanales separadas días alternos.

Una sesión de carboxiterapia en la que se introduce suficiente cantidad de gas debe durar un mínimo de 30 minutos.